07 septiembre 2009

El momento de la verdad



Minutos antes de ponerse en marcha, el quipo atiende las últimas órdenes del entrenador.

Esta imagen muestra la importancia que tienen los adultos en la educación de los jóvenes y lo que comprendo al verla es que no podemos confiar sólo en que los profesores del colegio, instituto, universidad... eduquen a los jóvenes. Prepararlos para el futuro es cuestión también de padres y, por poner un ejemplo, de anónimos adultos como este entrenador. Un joven absorbe influéncias desde mil lugares distintos; la imagen muestra una escena que se repite hasta la saciedad en las escuelas (ójala fuera cierto y cada profesor tuviera un máximo de ocho alumnos), sin embargo, la posición de este entrenador socrático es privilegiada, pues los "alumnos" no ven en él un profesor, sino un guía, un referente, alguien cercano a ellos; un modelo a seguir.
Y la responsabilidad de ese entrenador -también la de otros muchos adultos en circunstancias distintas pero similares- es grande, porque camuflado en un traje de entrenador ciclista puede acceder sin excesiva resistencia al nucleo más íntimo, cerrado y casi infranqueable del grupo juvenil, pudiendo desde dentro impartir lecciones vitales.

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